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Opus Dei: ¿un CAMINO a ninguna parte?

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CORRESPONDENCIA

 

Lunes, 17 de Marzo de 2025



Tengo un morrongo que aquí me lo quito y allí me lo pongo.- Gervasio

 

 Tengo un morrongo que aquí me lo quito y allí me lo pongo

Gervasio, 17/03/2025

            Tengo un morrongo que aquí me lo quito y allí me lo pongo, es el comienzo y estribillo de un cuplé de esos sicalípticos, como se decía entonces, que se estrenó en el teatro Eslava en 1901, con letra de Guillermo Perrín y Antonio Palacios y música de Gerónimo Giménez. Me ha parecido adecuado, como entradilla, para ocuparme de la ubicación de las prelaturas personales tanto en la legislación como en los tratados de Derecho canónico...



(Leer artículo completo...)




Machismo y misoginia en el Opus Dei, en YouTube.- Ángel Valdez

 

Ver "Machismo y misoginia en el Opus Dei" en YouTube

 





Mi queridísima agregada.- Misita

 

Mi queridísima agregada

Misita, 17/03/2024

 

Cada vez que te veo te miro con ternura. ¡Te conocí de tan jovencita! En aquel club ¿te acuerdas? Nos encantaba cocinar, pintar las piezas de barro que hacíamos, tú con mucho más arte que yo, siempre has sido de trazo más delicado. Yo, más bruta, cogía el pincel y, hala, a embadurnar el bodrio de cenicero que luego regalábamos a nuestro padre. Y tan contentas. Tú te acuerdas perfectamente. Éramos felices, teníamos una fe sencilla, transmitida en la familia. Fuimos creciendo, seguíamos juntas en el club, tú mucho más metida que yo. Enseguida lo vieron y me dejaron bastante en paz. Fueron a por ti…

Pitaste de agregada, me dio bastante pena, la verdad, eras una chiquilla muy buena, la más buena de nuestro grupo, querías amar a Dios con todo tu corazón y servirle, pero sin dejar a tu familia. Te he visto casar a tus hermanas, a tus amigas. Te he visto trabajar, cuidar de tus padres, ir un par de días a tu centro, hacer convivencias, retiros; te he visto entregarte por completo a la Obra; dar tu sueldo sin quedarte nada que ahorrar; preguntar si podías comprarte un vestido que habías visto y te hacía mucha ilusión; aceptar si te decían que no, que era vanidad; preguntar si podías pasar una semana con tu hermana que vivía en otra ciudad; te he visto siempre pedir permiso, obedecer, aceptar.

Pero, mi princesa, te veía y pensaba ¿y a esta criatura quién la cuida? Porque fue pasando el tiempo y también los arrebatos e ingenuidades juveniles. Te fuiste, fuimos, haciendo mayor, tus padres murieron (¡los querías tanto!), tus hermanos tenían su propia familia, tus sobrinos no te hacían caso. Para tu familia eras como aquella tía soltera que ha habido siempre en la familia, todas las familias tienen una, la tía que siempre estaba en Navidad. Un día te pregunté por qué no ibais las agregadas al centro a celebrar la Navidad. No entendí la respuesta, te hiciste un poco de lío. Bueno, es que es día de familia, en el centro son familia ¿y tú no? Bueno, sí, pero distinto.

Me enseñabas fotos de tus amigas, “hermanas” agregadas, mujeres sin familia, como tú, que se juntaban ese día para no estar solas. Bueno, ese día y otros señalados. Fotos muy chulas: viejitas brindando con cava, una con gorrito de fiesta, otra sonríe al lado del Belén, otra tiene una pandereta. Todas cantan villancicos. Es bonito, una verdadera familia. Yo, acuérdate de que siempre fui mucho más burra que tú, seguía sin entender por qué coño no os abrían el centro y os acogían en Navidad. Al fin y al cabo, dabais todo vuestro sueldo, quitando la luz, el gas y poco más. Al fin y al cabo, las numerarias vivían de vosotras, de vuestros sudores y trabajos.

Llegó un momento en que llegabas a tu casa y no había nadie. Sólo salías para trabajar (menos mal que trabajabas) y para ir dos tardes a tu centro. Allí te liquidaban con una rutinaria charla, confesión y círculo que habías oído porrón de veces. Ya hacía tiempo que no te hacían mucho caso. Empezabas a ser un poco incordio, pero atendían porque somos familia. No me lo decías, claro, pero veías que nosotras, tus amigas, pues con nuestros mases y nuestros menos, teníamos la vida más completa y viva que tú. Entrábamos, salíamos, teníamos actividades, viajábamos, disfrutábamos del mundo. Teníamos vida. Tú estabas cada vez más solita.

Ahora te has jubilado. Tu casa está en silencio. Te envías washaps con tus hermanas, te envían fotos de sus nietos. ¡Qué guapos están! Te está empezando a doler el cuerpo, llamas a una hermana, te acompaña al médico, te ingresan, menos mal, han encontrado lo que tienes, te cuidas, vuelves al médico. Esta es tu vida. Solo te acompaña tu hermana, luego te deja en casa. Nadie de la Obra va contigo, nadie te llama, nadie te visita. Cada vez te cuesta más coger el autobús para volver a recibir la charla y demás. Cojeas, llevas bastón, te duele todo. Sé, tampoco me lo dices, que te vienen pensamientos tristes y quizá, sólo quizá, te das cuenta de que nadie te quiere de verdad. Te miro y me acuerdo cuando me decías, hace tantos años ya, “la Obra es el mejor lugar para vivir y para morir”, “La Obra cuidará siempre de mí”. Lo creías a pies juntillas, tenías tanta fe, tanta confianza. Por eso hoy me cabreo cuando veo que han abusado de gente buenísima, de gente con corazón de quilates como el tuyo. Por eso, por pena y cariño, te envío wasaps.

Fulanita, cómo estás, ¿tomamos un café? Y tomamos café -descafeinado, que ya no estamos para mucho-, cerca de tu casa, que mejor no cojas el autobús, porque con el bastón es un poco de lío. Me comentas poca cosa pero te hace ilusión que yo te cuente tonterías de los míos, que si suben, que si bajan, que si fíjate que ha hecho, que ha estudiado esto, pero que no le acaba de convencer, que si esto, que si lo otro. Noto que cobras vida y llegas de otra manera a tu oscura y solitaria casa.

Mañana será otro día, es martes y tienes círculo, charla y confesión. Igual si preguntas y te dan permiso, te planteas empezar a ir al centro en taxi porque a tu edad ya no está la cosa para autobuses y con el bastón es un incordio.

Misita





Auténticas Vidas. Mercedes, ex numeraria auxiliar (III).- Ágora Coloquios

 

Durante 10 años, Mercedes trabajó sin descanso en Goya, el centro de administración de la Comisión Regional y del CIES, frente a la Universidad Panamericana en Ciudad de México.

 

Mercedes (I)

Mercedes (II)





San José fue libre. ¿Y tú?.- Lvdovicvs

 

San José fue libre. ¿Y tú?

Lvdovicvs, 17/03/2025

 

José no fue un hombre sumiso. Fue valiente, decidido y, sobre todo, profundamente libre. Su "sí" a Dios no fue el de un autómata que simplemente obedecía órdenes, sino el de un hombre que eligió con plena conciencia, sin miedo ni coacción. No fue esclavo del destino, de las opiniones ajenas ni de estructuras humanas. Su fidelidad no fue ciega, sino fruto de una fe madura y personal.

Paradójicamente, en la fiesta de San José, los miembros del Opus Dei renuevan su compromiso con la Obra…

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Todos somos de algún modo La persona 14.- Ágora Coloquios

 

La serie “El Minuto Heroico” mostró a 13 personas… pero somos cientos, somos miles. Todos somos de algún modo "la persona 14

 





El sino del Opus Dei.- Iza

Ayer escuché el coloquio con Antonio Moya. Fue interesante. Se habló de los marrones a los que se enfrenta el Opus Dei, a saber:

- El cambio de los Estatutos para resolver el problema de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz.

- El problema de los enfermos.

- La sentencia sobre el pederasta del Colegio Gaztelueta.

- El desapego de numerarios y numerarios de la familia mientras el fundador se llevó a sus hermanos, Carmen y Santiago, a Roma. 

- La descanonización del Escrivá de Balaguer.

Los estatutos no será problema, le buscarán una fórmula y una práctica. La sentencia del pederasta la ventilarán. Los enfermos no son objeto de cuidado.

Pero el nudo gordiano que tiene el Opus Dei es que “siempre es tiempo de nuestro Padre”, como le gustaba decir a Javier Echevarría. Así que veo que ese es un gran problema porque el 26 de junio de 1975 no se aprovechó para salir del nido y el Fundador se ha hecho modelo en todo, “un mismo numerador y distintos denominadores”.

Isabel Mena, en El Minuto Heroico señala que no sabe cómo la Iglesia pudo canonizar a Escrivá de Balaguer. Ciertamente este es un hecho; pero lo grave no es la canonización, lo peor es que todo ha quedado inundado del Fundador, y esto costará mucho sudor y lágrima achicarlo, porque Villa Tevere no lo consentirá.

Iza





Cuidado con el jugo de parchita, el demonio está al acecho - Diego Sala Cuartero

Corrían los primeros años de los ochenta en la feliz Caracas (antes de que los demonios de otra estirpe arrasaran el país) cuando el pretoriano que yo tenía asignado me contaba: "Diego, el demonio está al acecho y no te presenta el mal (el pecado) en un montón de mierda (con perdón) sino dentro de un jugo (zumo) de parchita (fruta de la pasión) con bastante hielo, muy fria y refrescante, y un chorrito de Cacique (ron venezolano). El demonio es muy listo y buscará formas atractivas de tentarte. Hasta ahí todo claro.

El problema de la metáfora es que tiene dos o tres derivadas, como no escapará a la fina percepción del avezado lector. La primera derivada es clara y similar a la del agua: líbrame Señor del agua mansa que de la brava me libro yo.

La segunda derivada tiene que ver con los amigos que dejaron la secta (tengase en cuenta que cuando digo secta es para referirme a una parte de otra parte, como los esenios eran una secta del judaismo, o los fariseos, etcétera). He escuchado testimonios similares a "aprendí muchas cosas buenas dentro de La Obra". Eso es lo mismo que decir que el jugo de parchita está muy bueno aunque haya servido para que el demonio nos meta dentro el mal. Me van a perdonar pero todo el boato, refinamiento, talento y conocimiento ya lo presentaba ostentosamente el manzano que nos dejó el "regalo" del pecado original (¡gracias, Eva!). No, amigos, es preferible un ranchito (chavola) que de testimonio de Jesús a un santuario que de testimonio del tráfico de influencia... y más. Esta derivada es como el síndrome de Esocolmo.

La tercera derivada es todavía mas apretada (jodida, con perdón) porque tiene que ver con la aversión al jugo de parchita que deja el traumatismo de haber sido defraudado. Es la culpa que tiene el opus que emplea cosas buenas para meterles el mal y escandalizar: provocar un efecto pendular en el afectado por el empleo fraudulento de cosas que no les son propias al opus sino que, esta vez sí, son propias de Dios. Esta es la peor derivada porque deja en el damnificado un sentimiento de recelo no sabiendo exactamente a qué.

Toda la complicación de la que habla Gervasio en sus dos interesantes artículos trata del empaque canónico con que el opus intenta justificar al loby que han formado. En mi opinión es exactamente equivalente a la presión del loby gay para ser aceptado con toda su dimensión homosexual dentro de la iglesia católica.

Diego Salas



Zoom del viernes 14 de marzo de 2025 en YouTube.- Carmen Charo

 

Zoom del viernes 14 de marzo de 2025 en YouTube





Cultura dañina: profesionalitis.- Soundofmusic

Al empezar el Opus Dei (od) los primeros laicos que pidieron la admisión eran ingenieros, militares, médicos, profesores, promotores, agentes culturales, políticos, economistas y hasta algún disidente como Rafael Calvo Serer. Muchos de ellos ejercieron su iniciativa y con ilusión profesional tuvieron éxito. Son los que le dieron prestigio al od y por eso muchas familias quisieron acercarse y a sus hijos al od.

En esos comienzos el Opus dei era una organización desorganizada que crecía por el impulso de la idea que se podía ser cristiaDo en medio del mundo. Pero en la medida que va creciendo se establece una estructura con directores y sacerdotes que salen de las filas de los numerarios (n). Eso lleva al od a pedirle a los n que dejen su profesión y su trabajo para ocuparse del trabajo del od y sus centros y escuelas. No aceptar eso se consideraba una falta de buen espíritu. Algunos que han hecho esto han podido adaptarse y entonces ya su trabajo es ese. Pero eso no lo puede hacer todo el mundo.

No toda persona que su ilusión fue ser médico, bombero o ingeniero puede hacer ese cambio sin más. Es que la ilusión profesional no es un botón que se prende y se apaga como se prende y apaga una bombilla. Pero el n que tenia mucha ilusión profesional se decía que tenía profesionalitis.

Lo que pasa es que el od necesitaba directores y sacerdotes y si un n se empeñaba en su profesión no estaba disponible para los fines del od. Esa manera de dirigir acaba haciéndole daño al od porque poner al od por encima de sus n lleva al fracaso y daño del n y después al fracaso del od.

Soundofmusic




 

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