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CORRESPONDENCIA

 

Miércoles, 12 de Febrero de 2025



El Minuto Heroico: Tanto o más incómodo que un cuadro de Sorolla .- Lvdovicvs

 

El Minuto Heroico:

Tanto o más incómodo que un cuadro de Sorolla

Lvdovicvs, 12/02/2025

J. Sorolla, Trata de Blancas (1895), óleo sobre tela, Museo Sorolla (Madrid)

 

En 1895, Joaquín Sorolla pintó Trata de blancas, una obra que sacudió la conciencia moral de su época. La escena, oscura y asfixiante, muestra a jóvenes campesinas llevadas al matadero por una alcahueta de negro, víctimas de un destino marcado por la explotación y la miseria. La crítica moralista lamentó que un pintor de su estatura manchara su arte con la sombra de los lupanares. Pero Sorolla, con su pincel, revelaba una verdad incómoda que muchos preferían ignorar.

Más de un siglo después, el documental El minuto heroico, disponible en Max, trae a la luz una forma distinta, pero igualmente cruel, de trata: la de las conciencias. Trece mujeres que pertenecieron al Opus Dei relatan sus experiencias en una institución que se presenta como un camino de santidad, pero que, en la práctica encierra, manipula y cosifica a las mujeres que caen en sus redes.

Las voces de estas mujeres, algunas aún temblorosas pero carentes de resentimiento, describen un sistema donde la entrega a Dios se confunde con la anulación de la voluntad. Como en el cuadro de Sorolla, las numerarias son captadas en su juventud, alejadas de sus familias, despojadas de su autonomía y sometidas a un régimen de obediencia absoluta. Sus días transcurren entre la austeridad forzada, el trabajo servil y la represión de cualquier atisbo de individualidad. Se las adoctrina para creer que sus sacrificios —lavar suelos, preparar comidas, planchar sotanas— son actos de amor divino, que su sufrimiento es un privilegio y que dudar es traicionar a Dios mismo. La serie presenta a trece. Los testimonios se cuentan por miles, basta asomarse a Opuslibros.

El minuto heroico toma su título de una de las primeras normas que las numerarias deben cumplir: levantarse al instante cuando suena el despertador, sin permitirse un segundo de pereza. Un símbolo de la obediencia ciega que se espera de ellas en todos los aspectos de su vida. Con imágenes de archivo, testimonios conmovedores y una narrativa sin concesiones, la docuserie muestra cómo estas mujeres fueron atrapadas en un sistema de control psicológico que las despojaba de su identidad, su tiempo y su capacidad de decisión.

Como en Trata de blancas, en El minuto heroico también hay una alcahueta vestida de negro: una institución que, con la aprobación de la Iglesia y el prestigio de la santidad, ha convertido a muchas mujeres en esclavas modernas. Y, como en el cuadro de Sorolla, la crítica no tardará en acusar a quienes alzan la voz de manchar la belleza con la crudeza de la realidad. Pero la verdad, por incómoda que sea, debe ser dicha.

Gracias a documentales como El minuto heroico, la luz entra por las rendijas del Opus Dei y revela lo que por décadas se ha ocultado: un sistema de explotación disfrazado de santidad. Como las jóvenes del cuadro de Sorolla, estas mujeres, cuando no tenían la capacidad emocional y espiritual para tomar una decisión de semejante calado, terminaron en un estilo de vida que, lejos de ayudarlas, las perjudicó profundamente. Ahora, años después, sus voces resuenan con fuerza, reclamando la libertad interior y exterior que les fue negada. Y en esta lucha por la verdad, cada testimonio es un destello de esperanza en medio de la penumbra.

Lvdovicvs





Mònica Terribas responde a las críticas del Opus Dei.- Agustina

 

Mònica Terribas responde a las críticas del Opus Dei: "Cuando se vulneran derechos, debe repararse económica y jurídicamente"

La institución ha emitido un comunicado en el que se quejan de que la docuserie les muestra "como una organización de personas malvadas"

Alejandra Palés

Tras el estreno de la docuserie El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei (Max), de Mónica Terribas, el Opus Dei ha emitido un comunicado en la que asegura que el trabajo asume un punto de vista "que no representa la realidad" de la institución religiosa y remarca que, cuando ha habido críticas de antiguos miembros, han pedido perdón personalmente. Hoy en El Món a RAC1 Mònica Terribas ha replicado el comunicado señalando: "Cuando hay una vulneración de derechos, no estamos hablando de perdón. Estamos hablando de demostrar que no se han producido estas vulneraciones de derechos y repararlo desde el punto de vista económico y jurídico".

En el comunicado, el Opus Dei reitera que la serie aporta una visión sesgada de la obra y los presenta como "una organización de personas malvadas cuya motivación es hacer daño". Terribas responde a esta acusación y asegura que en ningún momento el enfoque del documental ha sido mostrar al Opus Dei "como un conglomerado de personas malvadas". "He dicho reiteradamente que hay muchas personas de buena fe que estoy convencida de que hacen el bien, pero aquí estamos discutiendo si existen prácticas sistémicas de vulneración de derechos cuando las personas pasan a formar parte del Opus Dei, si sufren un mecanismo de coerción psicológica desde la adolescencia para acabar viviendo la vida que el Opus exige"

El Opus Dei también asegura que la prelatura no participó en la docuserie porque no se dieron las condiciones idóneas. "Solo cuando la serie ya estaba cerrada, la productora solicitó la intervención del prelado u otra persona autorizada en su sitio. Las condiciones que la productora pedía no eran las habituales para una serie de estas características (los plazos, por ejemplo, resultan inviables). Por parte de la prelatura se declinó participar en lo que era un producto creado desde un marco previo y con un sesgo que se quería confirmar, sin voluntad de diálogo", dicen. Terribas desmiente esta versión y replica que hizo llegar una carta certificada al Opus Dei en la que les explicaba el contenido de la docuserie. Les ofreció ir a Roma y enseñarles los testimonios de las participantes y, finalmente, decidieron no participar.

Terribas ha explicado que la docuserie, que recoge el testimonio de 13 mujeres de todo el mundo que sufrieron abusos laborales y psicológicos, está teniendo muy buena acogida en España y en Argentina y que ya han recibido peticiones de territorios donde Max no está todavía disponible para saber cuándo se podrá ver. "Me he pasado el fin de semana respondiendo mensajes de personas que se han puesto en contacto conmigo o con las protagonistas del documental preguntando a dónde deben ir para explicar su caso", ha detallado la periodista.

En el comunicado del Opus Dei se dice que algunas de las "experiencias negativas" que aparecen en el documental ya eran públicas. "Si eran conocidas, ¿por qué no hay una forma sistemática de reparar económicamente y compensar lo que se ha hecho?", preguntó Terribas en respuesta a la afirmación del Opus Dei. La periodista explica que las malas experiencias dentro del Opus Dei no aparecen en ninguna de las webs oficiales de la institución religiosa y que ha sido una iniciativa ajena a la estructura de la institución, OpusLibros, web impulsada por una exmiembro de la institución, Agustina López de los Mozos, quien se ha encargado de dar voz a muchas personas que sufrieron malas experiencias.

Publicado en ARA

 





El minuto heroico: las que tienen que servir.-Claudia Carrero

 

El minuto heroico’: las que tienen que servir

 

Todos hemos conocido a alguien del Opus, pero el aislamiento en el que viven –amén del poder social que conserva la organización– ha hecho que estas historias, hasta hace no mucho, fueran solo secretos a voces.

Paloma Rando El País 11/02/2025

Venía conmigo a clase, en la facultad. No recuerdo su nombre, pero su retrato robot sería el de una chica con sonrisa afable, casi beatífica. Andaba casi siempre sola, hasta que un día se me acercó y empezamos a hablar. Al poco, me contó que vivía en un colegio mayor de la Obra y comenzó a invitarme tímidamente a ir a estudiar allí con ella o a asistir a alguna charla que daban, actividades que yo siempre declinaba con cortesía. Luego entendí que quizá se acercó a mí porque yo en aquella época llevaba una cruz al cuello y formaba parte del grupo juvenil de la parroquia de mi barrio. A veces se marchaba del aula en mitad de clase sin dar explicaciones. Cuando le preguntamos por qué lo hacía, contestó que se iba cuando se proyectaba alguna secuencia de alguna película impía. Y con el paso del tiempo, fue respondiendo a alguna pregunta más. ¿Usaba cilicio? Sí, un par de horas al día. ¿Le gustaban los chicos? Sí, pero si se cruzaba por la calle a alguno que le parecía atractivo, bajaba la mirada de inmediato para perderle de vista y entonces sentía que Dios, desde el cielo, le sonreía por el sacrificio hecho. Porque ella podía apartar la mirada de los hombres, pero Dios nunca apartaría la suya de ella.

Me he acordado mucho de ella mientras veía los dos primeros episodios de El minuto heroico (The Mediapro Studio para Max), la serie documental dirigida por Mónica Terribas,  que cuenta con los testimonios de 13 mujeres que formaron parte del Opus Dei y lograron abandonarlo. El minuto heroico, cuentan, son los segundos que transcurren entre que sonaba su despertador, saltaban de la cama, se arrodillaban en el suelo, lo besaban y susurraban “Serviam” (Serviré). Estamos ante un escalofriante relato en primera persona de las coerciones y la manipulación que sufrieron todas ellas desde la adolescencia para acabar aceptando entrar en el Opus y, a partir de ahí, soportar todo tipo de humillaciones y mortificaciones ―muchas más que sus homólogos masculinos—. “Hay que ser alfombra para que los demás pisen en blando”, les decían. Todos hemos conocido a alguien del Opus, pero el aislamiento en el que viven —amén del poder social que conserva la organización— ha hecho que estas historias, hasta hace no mucho, fueran solo secretos a voces. Es justo y necesario que, como su dios, no apartemos la mirada de ellas.

Publicado en El País, 11/02/2025




 

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