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CORRESPONDENCIA

 

Miércoles, 29 de Enero de 2025



La cabra tira al monte.- Gervasio


La cabra tira al monte

Gervasio, 29/01/2025

            No soy de los que conocen bien la vida y milagros de $anjosemaría. Siempre tendí a pasar por alto, como poco significativas o secundarias, la mayoría de las cosas que de él se cuentan. Esta actitud me ha llevado a la simplificación —ciertamente se trata de una simplificación— de considerar que la constante más característica y resaltable de su vida es su inclinación, dedicación y afición a la enseñanza. Como la cabra tira al monte, €scrivá tiraba a la enseñanza. Nada de santificarse en el propio trabajo, profesión u oficio o cosas de este estilo. €scrivá y sus seguidores  tiraban y tiran hacia la enseñanza. Tiran a por gente que estudia; no a por gente que tiene una profesión. A los hechos me remito…



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Las mucamas de Dios en México.- Claudia Carrero

Los tres primeros testimonios que se hacen públicos, de ex numerarias auxiliares mexicanas, que vivieron lo mismo que vivimos las ex numerarias auxiliares de Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, también puedo nombrar Perú, Guatemala, Irlanda, Italia y España porque el Opus Dei es una matriz. Y esto recién empieza...

Claudia Carrero

 

Las mucamas de Dios: tres mexicanas narran cómo fueron sometidas a explotación laboral por el Opus Dei

Las captaron cuando eran adolescentes en pueblos rurales con la promesa de una educación en hotelería, pero terminaron sirviendo a la élite de la “Obra de Dios”. Estos son los primeros testimonios en México.

Por: Paula Bistagnino y Gloria Piña

Teresita tenía 15 años cuando ingresó al Instituto Tecnológico Yalbi en el estado de Tlaxcala. Era 1993, su hermana ya estaba dentro y ella aceptó seguir sus pasos en búsqueda de oportunidades para continuar sus estudios. Mercedes también tenía 15 cuando entró en la escuela Montefalco, en Morelos, pensando que podría estudiar el bachillerato. La invitó una vecina y ella aceptó porque, aunque soñaba ser contadora, le quedaba cerca de su familia a diferencia de otras opciones académicas. A Ofelia, que era trabajadora doméstica, su patrona la llevó a un centro de formación profesional en Ciudad de México cuando tenía 19 años. Las tres terminaron viviendo en casas del Opus Dei, trabajando sin descanso y sin pago como servicio doméstico de los miembros de élite de la organización más secreta de la Iglesia Católica.

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¿Qué vas a saber tú?.- Misita

 

¿Qué vas a saber tú?

Misita, 29/01/2025

 

Era una jovencita de una buena familia cristiana. Estudió en un colegio in, top high level, en una familia in de lo más, de padres fanatizados que criaban a sus hijos de espaldas al pecador mundo, apartándolos de tentaciones e inmundicias, sin Internet (no existía, eran los setenta) y apenas televisión (sólo había dos canales). Jamás vió la suciedad que impregna el mundo ni tuvo acceso a otros estímulos fuera de los que tenía en casa. Sus únicas diversiones fueron las del club , ya desde los ocho años; sus únicas amigas, del mismo ambiente y supervisadas por los papás, de familias cristianas sin mácula.

Cómo no, a los 14 y medio vio clarísimamente su vocación. Dios la llamaba, le pedía todo, lo había discernido ella, ayudada por el cura y una monitora encantadora que era su amiga y muy de fiar, a gusto de los padres, y a la que también Dios le había señalado el camino de la niña. También fueron pitando, sucesiva y ordenadamente, sus hermanitos, bueno, alguno se escaqueó y se casó, pero ése fue el rarito. Ella – al igual que sus hermanos numerarios desde la eternidad- estudió alguna carrera apta para los fines. Al acabarla, vivió en un centro, le asignaron trabajos internos, pasaron algunos años, seguía en trabajos internos. Sus amigas se fueron casando (ay, Señor, que no han respondido a tu llamada). Ella seguía en trabajos internos. Después la pasaron a una Delegación, más trabajos internos. La Delegación es ese sitio maravilloso donde todo es fácil y amable; a donde no hay que trasladarse en metro, con sus sudores y olores, porque la oficina está en tu misma casa; donde la gente no te habla mal; donde el trabajo -nadie sabe muy bien en qué consiste el trabajo pero éste es ingente- permite hacer las normas, todas todos los días, porque una puede parar su quehacer, ir al oratorio, hacer la norma que toca y seguir trabajando. En fin, lo que hace todo el mundo un lunes cualquiera.

A la Delegación va a parar la gente más fiel, que muy en medio del mundo no ha estado jamás pero que se pasea por colegios, universidades, clubes y demás afines enseñando cómo ha de ser el apostolado, cómo se ha de estar en el mundo del siglo XXI, cómo se brega con la adolescencia y la juventud actuales. Ella llega alegre, vibrantemente apostólica, dispuesta a dar la charla a un público (ese sí que muy bregado con la realidad) obligado por Dirección a estar allí; un público que no le hará preguntas inadecuadas, en realidad no le hará ninguna pregunta; un público con ganas de que eso acabe y llegar a su casa. Jamás irá a televisión u otros medios en los que la argumentación puede tornarse incómoda y ponerla en aprietos. La Dirección de los sitios afines la recibe en la puerta, la lleva al salón, el público se sienta y ella suelta su discurso: “el mundo actual os necesita”, “sois faro, sois guía, sois reflejo para vuestras alumnas”, “las alumnas y las familias buscan que las orientéis”, “una alumna nunca olvidará el ejemplo de una buena profesora o tutora”, “la sociedad tiene sed de Dios y allí estáis vosotras”. En fin, estas cosas que nunca se han dicho y que conviene tanto oír, sobre todo de gente tan experimentada.

De nuestra amiga top se cuenta esta anécdota (sucedió en 2022, no del siglo pasado): una amiga suya (del cole, claro, de dónde va a ser) le contaba que su hermana, soltera ella, se había quedado embarazada pero había decidido, pese a vientos y tempestades en contra, asumir su responsabilidad y sacar adelante a este niño que, según veía, era una persona con derecho a vivir y sin culpa alguna de nada. Nuestra numeraria top se escandaliza, lógico, es un hecho brutal, bestial, tremendo: ¿De verdad? ¿Tu hermana ha pecado contra el sexto? ¿Ha tenido relaciones sin estar casada? ¿Se da cuenta de que es un pecado mortal? Con el corazón en la mano ¿crees que ésta es una manera de empezar un matrimonio cristiano? ¿No crees que los cimientos son endebles, que no viven de cara a Dios, que no pueden construir así una familia cristiana? ¿Cómo? ¿Que no se van a casar? No me parece lo más idóneo, pero en fin, el mundo está francamente mal.

Su amiga, la hermana de la pecadora, se arrepiente de haberle contado nada. Se da cuenta de que, aunque ya peine canas, no tiene ni idea del mundo, nunca ha estado en él, vive pendiente de cumplir oraciones, de repeticiones papagayales, pero que no tiene ni idea de lo que es la humanidad ni la misericordia. Se ha quedado en lo doctrinal del cristianismo, en lo que es pecado, en lo que no, en lo blanco y en lo negro, en lo que le enseñaron allá en su casa y en el club.

La amiga calla lo que piensa (total, no la va a entender): “Estamos muy orgullosos de mi hermana, que asume con valentía la consecuencia de sus actos, que no es capaz, por mucho que le han dado todas las facilidades políticas, sanitarias, económicas y jurídicas, de quitarse de en medio a esta criatura que, efectivamente, le va a trastocar y mucho, sus planes de vida. Toda la familia le apoyamos y desde ya, este niño va a ser adorado por todos. Pero qué vas a entender tú, necia, que te has quedado en aquella doctrina severa, rígida y adusta en la que vives desde hace ya sesenta años; qué vas a saber tú desde la torre de cristal donde has visto pasar la vida de los demás, mirándola sin entender nada; qué vas a saber tú de lo que es bregar en el mundo normal teniendo que vivir con todos y con todo, con lo que nos gusta y lo que no nos gusta, con los de nuestra cuerda y con los de la cuerda de enfrente; qué vas a saber tú de lo que es la dura realidad; qué vas a saber tú del acogimiento, la comprensión y el acompañamiento de almas perdidas; qué vas a saber tú, en realidad, de nada que no sea salir de un despacho, atravesar un pasillo, entrar en un oratorio, volver por el pasillo y entrar en el despacho”.

Nuestra amiga se despide, no puede llegar tarde, la esperan esta tarde a las siete para dar la charla formativa: “Ser cristiano hoy, una aventura apasionante”.

Misita.





Carta del actual arzobispo de Lima y cardenal.- Agustina

Carta del actual Arzobispo de Lima, Primado de Perú, Cardenal, sobre el tema Cipriani.

 





Conciencia Laxa.- Alicia Barillas

Crecí como hija de un matrimonio de supernumerarios, rodeada de otras familias de la Obra con quienes cultivé lazos incluso más estrechos que con mi propia familia biológica. Compartíamos vacaciones, cumpleaños, celebraciones… una vida en común. Sin embargo, mi traslado a otro país al pitar como numeraria supuso una ruptura con ese entorno. Dejé atrás a personas que habían marcado mi infancia y con quienes me unían profundos recuerdos.

Décadas después, un matrimonio de esas familias, acompañados por algunos de sus hijos, visitaron el centro donde residía. Venían a ver a otra numeraria que también era parte de su familia. Debido a mi condición de numeraria, hacía mucho que no nos veíamos. Nuestro encuentro en el vestíbulo fue una sorpresa mutua, un estallido de abrazos y alegría. Me contaron noticias de mi familia y yo me alegré de saber de la suya. Me invitaron a acompañarlos, pero tuve que declinar por compromisos previos. A pesar de ello, la felicidad del reencuentro era palpable.

Tras su despedida, la directora del centro, testigo de la escena, me llamó a dirección y cerró la puerta. Me reprendió severamente por mis demostraciones de afecto. Intenté explicarle la profunda amistad que nos unía desde la infancia, pero me interrumpió tajantemente, acusándome de haber sido "ocasión de pecado grave" para aquellos hombres. Mis intentos por explicar la naturaleza de nuestra relación fueron inútiles. Insistió en que no podía ignorar la gravedad de mi comportamiento.

Ante mi negativa a aceptar tal acusación, la directora me prohibió comulgar al día siguiente y me dijo que tenía una cita con la vocal de San Miguel en Asesoría. Al día siguiente, a la hora señalada, me encontré, para mi sorpresa, con el sacerdote secretario de la comisión, G.G.V., quien me esperaba en el confesionario del centro de Asesoría. Allí comprendí la seriedad que se le estaba dando al asunto. El sacerdote repitió el mismo argumento, insistiendo en que, con mi formación en la Obra y mis años de vocación, era incomprensible que no entendiera el daño que había causado. Concluyó que padecía de "conciencia laxa", un tema que debía profundizar en mi dirección espiritual por ser fundamental para mi vocación.

El conflicto interno estaba alimentado con el concepto de que, desde mis primeros pasos como numeraria, me habían dado al explicarme la razón de dormir cada noche en una tabla en lugar de un colchón: “las mujeres somos la causa de pecado en el mundo y debemos reparar ese daño”. Pero a esas alturas de mi vida como numeraria algo en mi interior me indicaba que esto no era verdad. Presionada para resolver la situación, accedí. Me confesé, acusándome de haber sido "ocasión de pecado mortal" por mis "actos frívolos", lo que me permitió volver a comulgar. Durante los meses siguientes, este episodio se convirtió en un recurrente "punto de lucha" en mi dirección espiritual, examen particular, lectura espiritual, etc.

Meses más tarde, mi hermano mayor, con quien tengo mucha confianza, viajó a mi ciudad por trabajo. Durante un almuerzo le conté el encuentro con estos amigos y la posterior reprimenda. Le pedí su opinión, asumiendo que, como hombre, me daría una perspectiva diferente. Le planteé una situación similar, imaginando un reencuentro efusivo con una amiga cercana a la que hacía tiempo que no veía. Le pregunté qué sentiría. Inicialmente, no entendió mi pregunta, así que le expliqué lo sucedido con mis amigos y la interpretación que le habían dado mis directoras. Su respuesta, molesta, fue contundente: "¡A ningún hombre normal le pasa absolutamente nada por saludar a una mujer!". Y concluyó: "¡Están enfermos en el Opus Dei!".

Al preparar este testimonio, investigué el término "conciencia laxa" y encontré que se define como "una falta de rigor en el juicio moral, lo que lleva a una menor preocupación por la ética y a una mayor tolerancia ante comportamientos cuestionables".

A la luz de este recuerdo, y de los numerosos testimonios sobre las injusticias en materia laboral, abusos espirituales y de poder -entre otros- que se publican en esta web, me pregunto ¿quién, o quiénes, dentro de la estructura de dirección del Opus Dei, tienen realmente la conciencia laxa?

Aprovecho para agradecer a EBE su libro y la posibilidad de bajarlo gratuitamente.

Alicia Barillas





La extorsión sistémica del Opus Dei.- Gareth Gore

 

La extorsión sistémica del Opus Dei

 

‘TintaLibre’ reproduce las reflexiones de Gareth Gore, que analiza el ‘modus operandi’ de las campañas de la organización

 

Gareth Gore 27/enero/2025

A finales de septiembre, el Opus Dei envió un memorándum confidencial a sus “directores locales”, los de más confianza entre sus denominados miembros numerarios —los hombres y las mujeres que han dedicado la vida al Opus Dei— y quienes tienen a su cargo la supervisión de las delegaciones locales. Memorándums así están lejos de ser poco comunes: las “notas internas” son el medio preferido de la jefatura en Roma para comunicarse con sus directores sobre el terreno. Escritas en clave y descifradas con ayuda de un manual que se guarda bajo llave, son un método eficiente para transmitir órdenes de manera encubierta y segura.

Pero esta última misiva era insólita. Por lo general, las notas abordan cuestiones sumamente prácticas e internas: especifican qué empresas pantalla deben figurar como beneficiarias en los testamentos de los miembros, estipulan el número de niños que debe fijar como objetivo de captación cada centro, o emiten nuevos dictados acerca de la edad a la que se permite a las numerarias dejar de dormir en tablas de madera (los numerarios duermen en colchones). Excepcionalmente, este memorándum trataba sobre algo del mundo exterior, en concreto un nuevo libro que iba a publicarse en unas semanas.

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De mefistófeles y las postrimerías.- Rosarigasino

 

De mefistófeles y las postrimerías

Rosarigasino, 29/01/2025

 

Historias de fantasmas, el sexto sentido, la actividad paranormal: temas sin el mínimo interés para mi hoy, y a los que les doy menos que cero grado de verdad; pero resulta que en mi tiempo del opus sí tenían importancia, y que al surgir recientemente en el coloquio de Ágora coherencia (Zoom del jueves 5 de septiembre de 2024 en YouTube.- Carmen Charo), al debatirse el tema de si el opus, en su pasmosa afición a la mentira institucional, era plausible de ser considerada ya una secta pre-satánica, despertaron recuerdos de cómo era mi cosmovisión cuando pensaba que fuerzas espirituales malignas operaban en la humanidad. Ese coloquio (la grabación del mismo en youtube, porque soy uno de los cientos que no participa en vivo, sino que vé la grabación mientras está en el gimnasio o maneja un trecho largo) despertó recuerdos de cómo vivía aquello del maligno y de las fuerzas infernales siendo insider…

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¿Entrevista o propaganda?.- Nocompensa

La página web del Opus Dei publica un video con una entrevista a L.V. la “responsable” de juventud del Opus Dei en España según ellos. Para empezar, no es la responsable de juventud en España, en todo caso será de la responsable de la “sección” de mujeres porque en la Obra las labores de hombres y mujeres están totalmente separadas. ¿Por qué no se atreven a explicar que hay dos secciones?

La entrevista la realiza la encargada de comunicación en la Oficina del Opus Dei. Más que una entrevista podría ser una tertulia en la sala de estar de un centro. Eso es garantía de crear un producto de laboratorio, lleno de autocomplacencia, de preguntas que no son más que el esquema de un guión previsible que no se lo creen los de fuera y no me atrevo a imaginar lo que pensarán los de dentro.

El Opus Dei debería abrirse al diálogo. Sus directores, como los de cualquier institución de relevancia, deberían estar disponibles a entrevistas de verdad con entrevistadores profesionales y de medios no necesariamente favorables. Curiosamente, en estos días han organizado en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (buque insignia del Opus Dei en Roma para los ámbitos eclesiásticos) todo un congreso nada más y nada menos que sobre comunicación institucional. ¿Precisamente ellos dando lecciones de comunicación institucional? No salen de sus madrigueras, no se enfrentan a los medios de comunicación, no dan la cara ante temas de entidad. Solo van a remolque para hacer desmentidos y defender su perjudicada imagen, pero sin un verdadero respeto a la verdad y a la justicia y menos al dialogo con medios de comunicación y audiencias no cautivas.

Nocompensa





 

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